Un momento en la casa nueva con Edu y Lidia rajando en el jardín. Eduardo dice que en lo que va de programa ya se ha equivocado muchas veces porque se enfada con facilidad. Sigue manteniendo sus objetivos, que son pasárselo bien y poner de manifiesto que una persona con su deficiencia auditiva puede relacionarse con total normalidad.
En la casa vieja vuelan los cuchillos. La Chari, Jotha, Mireia y Joaquín poniendo a parir al otros concursantes que no aportan nada en la conviviencia: no hacen la prueba en serio, no recogen… La característica insistencia en el problema (en lugar de pensar en la solución) y los tópicos de rigor: el que menos hace es el que más exige. Hay que decirlo a la cara (aunque antes ponían a Jotha a parir y no le han dicho nada a la cara). Chari sigue llevando la voz cantante y quiere decírselo a todos sus compañeros cuando estén despiertos.
Eduardo y Lady Laura discutiendo en el jardín. ¿De qué discuten? se preguntará el querido lector. Pues lo mismo da, porque nunca discuten (o debaten) el problema, discuten siempre para tener razón, y discutir para tener razón, amigos, es como follar para contarlo.
Bien, la bronca tiene que ver con algo ocurrido ayer. Es una bronca completamente absurda, faltaría más. Al parecer Eduardo se tomó a mal que Lady Laura estuviese diciendo que le iban a nominar. Anup intenta hacer de árbitro con el siguiente resultado:
-Ayer no te dijo que te iba a nominar, te dijo que tendría una razón para nominarte -dice Anup.
-Sí le dije que le iba a nominar -dice Lady Laura.
Siguen discutiendo. Ahora resulta que Laura está molesta porque Edu “va de vícitima” diciendo que Lady Laura le está “machacando”. Eduardo opina lo contrario, claro.
El realizador nos lleva al dormitorio de la casa vieja, no sea que haya alguien despierto.
Anup y Eduardo dando vueltas. Laura y Lidia cuentan. ¿De qué hablan? Una vez más, tomemos la parte por el todo: “¡Qué bueno hace, tía! Yo podría estar en biquini perfectamente”.
En la casa vieja, la Chari sigue revolucionada y ahora agrupa todas las cosas que han dejado “los otros” en un mismo punto para hacérselo notar a los muchachos.
Patricia y Lady Laura en el sofá. Resisto la tentación de quitarme los auriculares. Patricia asegura que Anup ha dicho que había que cuidar antes a las personas que a los animales con la intención de hacerla quedar mal ante la audiencia.
Patricia sigue con Anup en la casa nueva y en la vieja, la Chari & cía. siguen dándole vueltas al asunto de la implicación en las tareas de la casa. En general, prefieren basar sus nominaciones en función del interés en las tareas de la casa y no en función de las afinidades.
Laura ya tiene decididas sus nominaciones: Julia, Eduardo y Dámaso. Patricia no se pronuncia, si, total, todavía no sabe si será expulsada. Además, prefiere no pensar.
Quién lo diría.
Jotha, Joaquín y la Chari hablando en el jardín. Jotha cree que van ya muchos años de concurso, de manera que uno no sabe en qué plan vienen los demás concursantes: si vienen calculando, o si vienen a hacer un papel, o si vienen para ingresar en el maravilloso mundo del famoseo de medio pelo.O si viene aquí a hablar de su disco, claro que esta última opción Jotha no la menciona. En cualquier caso, Terry está de acuerdo.
En la casa nueva seguimos con Patricia y Lady Laura, que siguen de intercambio psíquico. Tres caperucitas rojas, Anup y Eduardo, hablan de la Teoría de la Relatividad. Pero no, que nadie piense que charlan sobre Einstein, sólo están diciendo lo lento que pasa el tiempo dentro de la casa de Gran Hermano. “Siento que llevo aquí media vida”, dice Lydia. Y Patricia dice que, cuando se vaya a su casa, va a echar de menos la petaca del micro. Fíjate tú.
Oh, qué triste el momento de decir adiós a tu momento de gloria. Cuán pasajera es la fama: las calabazas, ayer protagonistas y objetivo de todas las miradas por la festividad de Halloween, se amontonan ahora sobre la barra de la cocina en la casa blanca. Y Laura pregunta delante de ellas, sin ningún respeto hacia el vegetal: “¿éstas habrá que tirarlas ya, no?”.
En el jardín, Jhotita Roja, Flor y Joaquín llevan a cabo la prueba. Y Flor aprovecha para decirnos esto: “en esta casa estoy a tope de vitalidad, porque hago la prueba, doy masajes, follo…”. Mireia y Chari, a los fogones, charlan sobre los problemas que hay en la casa con la comida. Por allí llega Terry Terremoto con su gorro de bufona, y comenta con Chari que están arrepentidas de sus nominaciones. Creo que lo que más les duele es haber nominado a Mireia. “Yo espero que no se vaya ella, de verdad, porque si se queda no voy a volver a nominarla”, dice Chari. Terry le da la razón. Y hablando de la reina de Roma, por allí asoma. Y cambian de tema de conversación de golpe.
Mientras Laura y Patricia siguen cocinando, Anup se acerca y pregunta por sus champiñones. Parece que esto va a iniciar una nueva discusión gastronómica pero no. “Y venga a comer pollo, y venga a comer macarrones”, dice Laura. También vemos cómo cocinan en la otra casa, la de colores. “Me encanta el olor de champiñones”, nos confiesa Mireia.
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